Cinco puntos
- Pavel Palenzuela
- 5 sept 2022
- 6 Min. de lectura
Septiembre 7, 2021

Desde hace unos días he estado por escribir esto, pero nunca aparece el tiempo. Esta es mi opinión muy personal de lo que está pasando en Cuba en este momento. Intentaré ser lo más concreto posible.
Primero, dejar claro que el pueblo cubano (incluídos los muchos que salieron a las calles gritando LIBERTAD, los que todavía lo hacen de una u otra manera, y los que no lo hacen por miedo) no tienen ningún problema ideológico, ni trabajan para la CIA, ni son mercenarios, ni apátridas, ni ningún otro calificativo inventado por la dictadura cubana para desacreditarlos. En Cuba hoy (y desde hace 62 años) hay simplemente una situación de abuso de poder. Los herederos de los "revolucionarios" que tomaron el poder en el 59 y prometieron villas y castillas (y nunca cumplieron) han decidido hacer lo que haya que hacer para continuar imponiendo su voluntad sobre Cuba y así garantizar su elevadísimo estilo de vida y el de sus familias.
Hay que aclarar (porque mucha gente no lo entiende quizás) que los gobiernos sirven a los pueblos y no al revés. Un funcionario público no es el dueño de un negocio. Un funcionario público se debe a sus electores, a las necesidades de esa mayoría, y estos tienen (o deberían tener) todo el derecho a simplemente sustituir a ese funcionario por otro. Si en Cuba hoy gobernara una derecha radical el pueblo igual habría salido a las calles y habría pedido lo mismo. Por eso creo que es importante entender que no es una ideología lo que motiva al pueblo cubano a manifestarse y reclamar sus derechos sino el deseo de liberarse de un gobierno (por así llamarle) que no los representa.
Segundo, el pueblo de Cuba es huérfano. Recuerdo estando en Cuba escuchar a muchos amigos decir "lo que hace falta es que vengan los americanos ya". Eso no va a pasar.
Estados Unidos tiene cero interés en la isla, y como muchos habrán notado ya, desde hace rato no están para gastarse el dinero de los contribuyentes en arreglarle la vida a otros, que la mayoría de las veces no se lo agradecen. Han aprendido de las malas experiencias.
Para el resto del mundo, pues qué decir: los rusos siguen jugando con nosotros (siempre salvándonos en las malas para que no nos crucemos de bando y así garantizar la supervivencia de ese fantasma llamado "Crisis de los Misiles 2.0"), los europeos igual (cuidando sus Meliá, sus langostas de Batabanó y su playita caliente en invierno, porque saben que en una Cuba libre todo eso le toca a los yumas), los chinos ya aburridos de prestar y que no les paguen (pero igual ahí jodiendo y entrenando a los represores), y el resto del mundo igual, siempre contentos de poder tener buenos médicos pagando 3 quilos.
En fin, un asco, como todo en política: lo importante son los intereses y la gente que se las arregle como pueda.
El único hermano del pueblo de Cuba es el propio pueblo de Cuba que no está en Cuba (más bien una parte de ellos) y algunas otras personas de bien que solo desean un futuro mejor para nosotros.
Tercero, la dictadura cubana desprecia al cubano, pero depende de él. A los que vivimos fuera nos llama gusanos, pero se alimenta de las remesas que enviamos. A los que salen y llevan mercancías los llama mulas y revendedores pero sin ellos en Cuba no hubiese nada (ni ropa, ni zapatos, ni medicinas, nada). A los que tratan de emprender o producir alimentos les decomisan todo, y con eso se llenan la panza y se visten. A los que tienen que vivir de su salario (vaya quimera) los controlan, les dan migajas, les sacan el zumo. Los amenazan con sancionarlos o botarlos si no van a una marcha, si no ponen un post "revolucionario" en Facebook, si no van al acto de repudio.
Este último grupo es el talón de Aquiles del sistema, los cimientos sobre los que se alza el poder. Por eso cuando muchos de ellos salieron el pasado 11 de julio a reclamar sus derechos el estado reaccionó como de costumbre, cual marido abusador repartió palos a diestra y siniestra, para que no se les olvide quien manda en la casa.
Pero eso le costó el matrimonio. El proceso de divorcio ya está en curso. Pero ustedes saben, esas cosas toman tiempo.
Cuarto, el cierra cierra es solo un negocio. Aunque en principio la decisión de cerrar los aeropuertos sea motivada por el deseo de controlar la pandemia, los hechos posteriores muestran que otros intereses fueron surgiendo. Cuando la pandemia estaba todavía bastante controlada, ellos deciden cerrar la mayoría de los vuelos, sobre todo los provenientes de Estados Unidos. Poco después abren al turismo ruso y llenan Varadero con ellos, para seguir haciendo billete, pero la cosa se les complica cuando estos (y probablemente también los indios que trabajan en las obras turísticas) importan la variante Delta y complican el panorama epidemiológico nacional.
En este punto muchos cubanos del exterior ofrecieron ayuda pero la dictadura no accedió. Claro, ya desde hacía meses ellos tenían una infraestructura de envío de paquetes (que no es tal) muy bien creada. En muchos de los sitios de envío de alimentos (sobre todo los que hacían las entregas más rápidas) podían - y pueden todavía - encontrarse productos nacionales, la mayoría elaborados en empresas estatales o militares (si es que no es lo mismo), y en granjas de las FAR, todos a precios elevadísimos y en dólares, por supuesto. Muchas de estas agencias de envíos están radicadas en EEUU y Canadá, y con una simple búsqueda en internet se puede ver que en algunos casos sus propietarios tienen vínculos con la cúpula cubana. En fin, negocio redondo.
Hace unos días EEUU comenzó getiones para el envío a Cuba de ayuda. Todavía están esperando por las autoridades cubanas para autorizar los vuelos.
Ah, y se me olvidaba, a los cubanos residentes en el exterior que viajan a Cuba - y a los nacionales que regresan- les toca aislarse en un hotel, pagando de su bolsillo en moneda extranjera (que los nacionales no cobran). Primero eran pocos días. Ahora son 15 días, no te hacen PCR al llegar, y tienes que pagar el paquete con antelación o no te dejan montarte en el avión. Como decía, negocio redondo.
Y quinto, y para terminar, nuestro futuro como pueblo depende meramente de nosotros. Creo que cada pueblo tiene su karma y nosotros, cubanos cabezones al fin, no acabamos de aprender.
Esa idea equivocada de que el hombre fuerte nos vino a arreglar el problema hay que erradicarla. Ningún hombre merece decidir el futuro de un pueblo.
Aunque entiendo que se necesitan líderes para conducir los cambios que requiere nuestra Patria, no podemos esperar que un salvador venga y nos entregue una Cuba libre. Solo la coordinación, el aporte, la creatividad y el esfuerzo de todos podrá lograr la materialización de nuestro sueño de una Cuba con todos y para el bien de todos. Cierto es que no es una tarea fácil, y es precisamente por eso que todos tenemos que tomar parte.
El poder que controla Cuba hoy no es ni socialista, ni comunista, ni capitalista, es simplemente destructivo e improductivo. Ni los que creen en él viven bien, ni los policías, ni los militares, ni los médicos, ni los artistas, ni los obreros, ni los campesinos, sino solo los que están en el poder. Si en 62 años no han sido capaces de construir prosperidad no lo harán nunca, tiempo han tenido.
Se que no será sencillo, ellos no se van a ir por las buenas, pero tiene que hacerse, el pueblo cubano no puede ya con tanto abuso. La vida digna tiene un precio, y toca pagarlo. Una Cuba libre beneficiará a todos.
Quien quiera decir lo que siente que lo haga. Quien quiera hacerlo desde un perfil falso, que lo haga. Quien tenga miedo y no quiera arriesgarse a ser apresado o golpeado, pues está en su derecho. Pero por favor no apoyen al que los está privando de tener una vida digna.
La libertad se vive dentro. Mandela estando preso era más libre que cualquiera de sus carceleros. El día que cada cubano se sienta libre dentro de sí, ese día ya habremos ganado la verdadera batalla.
Para todos los que me han leído hasta aquí, incluídos los que no estén de acuerdo conmigo, quiero dejar claro que mi único deseo es que cada cubano viva con dignidad, prosperidad y felicidad, independientemente de como piense. La Cuba que yo quiero es esa, y como que es para el bien de todos nos toca a todos construirla.
Les comparto por acá este libro que creo que puede arrojar un poco de luz y buenas ideas. No lo he leído. Lo referenciaron en un documental que vi. Pero creo que nuestro caso se aplica también a las soluciones que propone.
Tengan todos muy buena semana, y cuídense mucho.




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